Building process…

Laia Alemany.
Te cuento un poquito sobre mí…
Unas notas de ayer
Recuerdo que desde pequeña siempre fui diferente, una persona excéntrica. Para ser diferente a los que te rodean y defender tu manera de hacer las cosas hay que leer, estudiar, aprender. Y aunque la salud por suerte siempre me ha acompañado, tuve el afán de aprender para tener argumentos sobre mis elecciones alimentarias ante los que me rodean fue el que me llevó a leer el libro de A. Colbin “El poder curativo de los alimentos”. Me encantó, lo estudié, lo releí, y me siguió gustanto. Lo fui integrando en mi manera de hacer las cosas, en mis argumentaciones, en mi vida. Pero no tuve suficiente, quería más, anhelava más conocimiento. Y, por supuesto, no me conformava con otros libros ni artículos en revistas. El libro de Colbin havia dejado el listón muy alto. A eso se me juntó que el destino me plantara en Barcelona ciudad, el último lugar donde quería ir a vivir, ¡Como és el destino! Fue una época turbulenta a nivel personal, me sentía bajo tierra y gracias a dios eso me dio el poder de ser semilla, y renací.
parece que cuando te caes solo puedes levantarte, y vaya si me levanté.
Punto de inflexión, estudios
Allí me encontraba yo, en la gran ciudad, con un negocio propio y tiempo para cursar mis estudios de dietética. Disfruté cada tramito del camino, la escuela donde empecé a estudiar dietética de forma oficial fue en la prestigiosa escuela Roger de Llúria, donde además de otros muchos estudios de la rama sanitaria, también se ofrecían estudios en naturopatía. Por esa suerte pude cursar asignaturas que no me correspondían, solo por curiosidad y cercanía.
De ese modo, además de las alimentación equilibrada, dietoterapia, cocina integrativa y otras propias del curso de dietética. Tomé clases de homeopatía, flores de bach y fitoterapia.
Sabía que siempre hay varias versiones de cualquier cosa, y la psique humana toma como verdad la primera que se presenta. Sin duda, había que ir a buscar una escuela que me instruyera desde lo holístico, des de ese punto de vista que el libro de Colbin había sembrado en mi. Y aunque en la escuela a veces fue difícil integrar las dos versiones (la convencional y la integrativa), eso nos brindó a todos los alumnos la posibilidad de formar nuestra opinión.
Mi abuela Nuria
Parece que eso me saciaba a nivel intelectual, me sentía aprender lo que más me interesaba. Pero el destino me volvió a llamar a la puerta, y me vino a decir que mi tiempo en Barcelona había concluido, que ya podía regresar. Y aunque en ese momento no sabia lo que me vendría, y estaba bien allí, obedecí; cerré el negocio y me mudé a la casa familiar.
Y yo le decía a dios, <te hice caso, me mudé, aquí estoy, que debo hacer ahora?> nunca hubo respuesta hasta que mi abuela estuvo a punto de morir. Tuvo una caída con hemorragia cerebral. De ahí en adelante, fue una persona dependiente y supe, tuve mi respuesta. Agradecí estar ahí, tener la suerte de poder cuidarla. Junto con mi padre recorrimos el camino de cuidar a una persona con demencia, con alzeimer y por suerte con buen humor, porque a ella nunca le faltó el buen carácter.
Como muchas otras personas que cuidan de sus mayores, aquella experiencia me enseñó mucho. Sobre todo sobre mi misma y lo que a ella me parecía. Lo distinto, quizá, fue que aprendí a gestionar los medicamentos de mi abuela. Leía cada palabra de los prospectos de los fármacos, cada enfermedad, cada diagnóstico; entendí la función de las medicinas que el médico le había recetado: el dolor de espalda por inmovilidad, el protector estomacal, el que diluye la sangre por el riesgo de un nuevo ictus, el del colesterol, el que te ayuda a dormir, y unos cuantos más que discutía con el médico para que pudiéramos reducir esa lista de hasta 11 medicamentos diarios.
Y aunque poco logré de reducir fármacos, lo que sí me dio más margen es con mi padre; logré que hiciéramos una detox al año y eso le quitó la acidez y algunos kilos de más. Con el tiempo dejó el café y se pasó a la achicoria; también más adelante se pasó a la cerveza sin alcohol, menos cantidad de grasa, y también le dejé un buen recetario de hierbas medicinales.
Hay que escuchar al destino cuando te habla, aunque a veces sea difícil de entender lo que te pide, y aún más de saber el porqué. Mi abuela ya está en el otro lado y la siento conmigo.
Las notas de hoy
Un nuevo reto me fue dado cuando la que ingresó en el hospital fui yo. Fue una época con mucho trasiego, poco tiempo para cocinar, cansancio, fatiga, mala alimentación y una sensación de desequilibrio que me iba avisando y a la que yo no hice suficiente caso.
Como resultado, un simple aunque peligroso cuadro de apendicitis. No quise entrar en quirófano, no así, no como primer recurso. Firmé el alta voluntaria ante la estupefacción de los facultativos, fuímonos a casa, a transitar la enfermedad de otro modo, ese que tenía muy olvidado pero a la vez muy presente. Seis días de ayuno, homeopatía, agua, reposo y agradecimiento por lo sucedido. Todo viene por un motivo, y aquí estoy de nuevo, intentando averiguar el motivo. ¿Qué me regalará esta vez el destino?
En mi conocimiento interno sé que esta enfermedad que me acaeció es para bien, que es una oportunidad y la quiero aprovechar. Creo que llevo demasiado tiempo en mi oficio y no lo suficiente en mi vocación.
He trabajado tantos años de cara al público, siempre he dado consejos de salud pero ese no era mi cometido; incluso tenia clientes que venían a comprar a la tienda por mi y no por lo que allí se vendía.
Tu decides
Hoy, he decidido abrirme al público y ofrecer lo que tengo para dar a través de la alimentación equilibrada; un acompañamiento en el proceso… te ayudaré a identificar las carencias y los excesos, reorientar los objetivos.
Podemos elaborar un plan de alimentación personalizado, adaptado a tus gustos y necesidades. Con el tiempo lo iremos adaptando igual que tu cuerpo se va a ir adaptando a estos cambios.
La alimentación también influye en el estado de ánimo y en la energía y capacidad de concentración.
Quieres que podamos acercarnos a la salud y lograr una buena dieta; una dieta que sea compatible contigo y con lo que tu organismo necesita ?. Tu cuerpo es un templo que hay que cuidar, puedo acompañarte.
La consulta
He abierto, por fin, la consulta de dietética. Creo que me toca compartir mis conocimientos, que también llevan consigo el coraje y el amor de hacer las cosas de la manera que el destino me ha enseñado que es mejor.
Os invito a mi consulta, de manera presencial o telemática (online). Juntos y juntas podemos acercarnos a la salud y lograr una buena dieta; una dieta que sea compatible contigo y con lo que tu organismo necesita. Tu cuerpo es un templo que hay que cuidar, puedo acompañarte.
Sé que cambiar los hábitos alimentarios es una ardua tarea, mucho más complicada de lo que parece, sobretodo sostener ese cambio a largo plazo. En el camino todos pecamos, todos caemos de nuevo en esas conductas que queremos corregir, eso no es lo que se juzga, todos somos humanos. Lo que se juzga es la voluntad de volverse a levantar, de ponerle remedio, de buscar soluciones. Lo he repetido muchas veces, cambiar un hábito alimentario inculcado desde la infancia es más difícil que dejar una droga. Recaer es fácil, levantase cuesta y con el recaer y levantarse se hace camino. Yo quiero acompañarte en ese camino, con consejos y trucos que te harán más fácil la tarea.
No nos engañemos (seamos realistas), la tarea la vas a hacer tu, igual que el mérito será todo tuyo. Déjame acompañarte con pequeñas soluciones y guías para transitar por ese camino hacia la salud.
