
Laia Alemany.
Te cuento un poquito sobre mí…
Unas notas de ayer
Desde pequeña, siempre he sentido la necesidad de aprender para respaldar mis elecciones alimentarias. Este deseo me llevó a descubrir el fascinante libro «El poder curativo de los alimentos» de A. Colbin. Su contenido me cautivó tanto que lo estudié a fondo y lo integré en mi vida diaria, pero mi curiosidad no se detenía ahí.
A eso se me juntó que el destino me plantara en Barcelona, una ciudad que no estaba en mis planes, ¡Como es el destino! Fue una época turbulenta a nivel personal, me sentía bajo tierra y gracias a Dios eso me dio el poder de ser semilla, y renací.
Allí me convertiría en Dietista, aunque entonces no lo sabía.
Punto de inflexión
En Barcelona, mi vida dio un giro significativo. Con un negocio propio y tiempo para estudiar, me inscribí en la prestigiosa escuela Roger de Llúria: institución con más de 45 años de trayectoria y con enfoque integrativo. Cursé dietética y aproveché la oportunidad para explorar asignaturas como homeopatía, flores de Bach y fitoterapia, guiada por mi curiosidad.
Sabía que siempre hay varias versiones de cualquier cosa, y la psique humana toma como verdad la primera que se presenta. Sin duda, había que ir a buscar una escuela que me instruyera desde lo holístico, desde ese punto de vista que el libro de Colbin había sembrado en mí.
Y aunque en la escuela a veces resultaba desafiante integrar los enfoques convencional e integrativo, en Roger de Llúria, esta dualidad nos brindó a los estudiantes la oportunidad de formar nuestras propias opiniones sobre la nutrición y la salud. Este tiempo de estudio fue fundamental en mi desarrollo profesional, combinando conocimientos científicos de primer orden con enfoques tradicionales, y sentando las bases para mi futura carrera en dietética y nutrición.
Parece que eso me saciaba a nivel intelectual, me sentía aprender lo que más me interesaba. Pero el destino me volvió a llamar a la puerta, y me vino a decir que mi tiempo en Barcelona había concluido, que ya podía regresar. Y aunque en ese momento no sabía lo que me vendría, y estaba bien allí, obedecí; cerré el negocio y me mudé a la casa familiar.
Mi abuela Nuria
Y lo supe cuando mi abuela estuvo a punto de morir. Tuvo una caída con hemorragia cerebral.
De ahí en adelante, fue una persona dependiente y a pesar de eso agradecí estar ahí, tener la suerte de poder cuidarla. Junto con mi padre recorrimos el camino de cuidar a una persona con demencia, con alzhéimer y por suerte con buen humor, porque a ella nunca le faltó el buen carácter.
Cuidar de mi abuela Nuria fue un punto de inflexión en mi vida. Esta experiencia me enseñó mucho sobre mí misma y sobre el manejo de medicamentos. Leí los prospectos y comprendí la función de cada fármaco que tomaba. Aunque poco logré reducir la lista de 11 medicamentos diarios… sí tuve otros logros: implementé una «detox» anual con mi padre que mejoró su acidez y peso. Reemplazó el café por achicoria y la cerveza por versiones sin alcohol y otras mejoras en su dieta.
Hay que escuchar al destino cuando te habla, aunque a veces sea difícil de entender lo que te pide, y aún más de saber el porqué. Mi abuela ya está en el otro lado y la siento conmigo.
Las notas de hoy
Un nuevo desafío se presentó cuando fui hospitalizada por apendicitis. Pero no solo era eso, desarreglo hormonal, tiroides hipotónica, ciática…
En medio de un torbellino de estrés, mala alimentación y fatiga, decidí no someterme a cirugía de inmediato. En su lugar, opté por un enfoque alternativo: seis días de ayuno, homeopatía, agua, reposo y agradecimiento por lo sucedido. Todo viene por un motivo, y aquí estoy de nuevo, intentando averiguar el motivo.
Este tiempo me permitió reconectar con un conocimiento que había olvidado pero que siempre estuvo presente en mí. Esta experiencia me llevó a una profunda reflexión sobre mi trayectoria profesional.
Aunque he pasado años brindando consejos de salud, siento que he estado más enfocada en el oficio que en mi verdadera vocación.
Ahora, esta enfermedad se convierte en una oportunidad para reorientar mi camino y alinear mi trabajo con mi pasión por ayudar a otros a alcanzar su salud y bienestar.
La consulta
Por fin, he decidido compartir mi experiencia y conocimientos para ayudar a los demás a alcanzar una alimentación saludable. Creo que me toca compartir mis conocimientos, que también llevan consigo el coraje y el amor de hacer las cosas de la manera que el destino me ha enseñado que es mejor.
Te acompañaré en el proceso de identificar carencias y excesos, reorientando tus objetivos hacia un estilo de vida más saludable y pleno. Podemos elaborar un plan de alimentación personalizado que se adapte a tus gustos y necesidades. Con el tiempo lo iremos adaptando igual que tu cuerpo se va a ir adaptando a estos cambios; poco a poco.
La alimentación influye no solo en tu salud física, sino también en tu estado de ánimo, energía y concentración.
Cuidar de ti mismo es esencial; tu bienestar es la base para disfrutar de una vida plena. Podemos lograr una buena dieta; una dieta que sea compatible contigo y con lo que tu organismo necesita. Tu cuerpo es un templo que hay que cuidar, y yo puedo acompañarte.
Entiendo que cambiar hábitos alimentarios es un desafío, mucho más complicado de lo que parece, sobre todo sostener ese cambio a largo plazo. Las recaídas son parte del proceso, pero lo importante es la voluntad de levantarse y seguir adelante; de ponerle remedio, de buscar soluciones! Lo he repetido muchas veces, cambiar un hábito alimentario inculcado desde la infancia es MUY DIFICIL. Recaer es fácil, levantarse cuesta y con el recaer y levantarse se hace camino.
Mi objetivo es acompañarte en este viaje, brindándote estrategias prácticas y consejos valiosos que facilitarán tu transición hacia una vida más saludable. No subestimes la importancia de cuidar tu salud; cada pequeño cambio cuenta.
El camino lo recorrerás tú, y el mérito será todo tuyo. Estoy aquí para guiarte y apoyarte en cada paso hacia tu bienestar. ¡No esperes más! Da el primer paso hacia una vida más saludable y contacta conmigo para concertar una cita (presencial y online). Tu salud merece ser una prioridad, y juntos podemos lograrlo.

