Abordamos la problemática del alcohol desde un punto de vista poco habitual.
Para entender el problema del alcohol, hay que situarlo en las adicciones. Hoy el abordaje que haremos sobre las adicciones al alcohol será desde los sabores.
Hoy os traigo un resumen de un apartado del libro Ayurveda de Robert Svoboda, porque me ha parecido que puede ser muy práctico para todos. Incluso para los que no saben nada sobre vedas o doshas o incluso sobre la cultura ayurvédica.
Habla de las adicciones y de los déficits que a ellas nos llevan. Las más comunes como la adicción al azúcar y la adicción al alcohol.
La perspectiva del ayurveda siempre ha sido una curiosidad que germinó en mí en una conferencia de Biocultura – Barcelona, hace algunos años; donde me dieran a conocer los conceptos de alimentos sátvicos, tamásicos y rajásicos. Bastante complejo a mi modo de ver.
La conferenciante abogaba por una dieta poco tamásica para compensar una sociedad enferma con excesos tamásicos, vidas ajetreadas y voluntades muy materialistas.
Y después de más de 10 años, llega este libro que hoy quiero compartir con ustedes. Bueno, no todo el libro, 🙂 , solo esa parte que a todos nos toca, las adicciones.
Las adicciones y los sabores
Bien es cierto que los humanos solemos habituarnos a alimentos que nos son tóxicos. Y estos influyen negativamente en nuestra consciencia. Casi todo puede, eventualmente, convertirse en adicción. Así que viene siendo muy difícil no ser adicto a alguna sustancia o cosa.
A pesar de que hay sustancias que pueden tener más o menos poder adictivo, lo importante no es la sustancia en sí, sino el individuo que se convierte en adicto; por eso, asegura Robert, todas las adicciones son fundamentalmente idénticas, pues llevan consigo unas sensaciones intensas y placenteras. Vamos a por unos ejemplos:
Las personas que tienden a irregularidad mental (vata) suelen acudir al azúcar para compensarse y tener una satisfacción inmediata que con el tiempo degenera en frecuentes hipoglucemias o bajo azúcar.
Las personas con tendencias impacientes (pita) pueden habituarse a la carne o a las especias calientes (jengibre), cosa que las vuelve más obsesivas, intensas e interesadas.
En cambio hay otras personas que confiesen tener tendencia a alimentos grasos y pesados, y eso les refuerza su autocomplacencia (kafa).
Las endorfinas y los alimentos
Una obra de arte, un valet, el sexo, un libro, una comida, un mensaje de texto, un partido de fútbol, las apuestas, el deporte… todo ello nos produce unas sensaciones placenteras y libera endorfinas en el cerebro. ¡Que maravillosas endorfinas! o no tanto.
Quizá también tenga que ver la adrenalina y quizá algunas hormonas como la oxitocina.
Probablemente se puede resumir en un incremento de actividad en una región concreta del cerebro.
Lo que ocurre es que en esta sociedad de lo inmediato, donde competimos por ver quién es más hedonista que otro nos perdemos en el exceso. Parece que nunca tenemos suficiente, queremos más estímulos, más intensidad, más sensaciones y… acabamos por desgastar estos mecanismos biológicos. Las endorfinas, que son como unos opiáceos endógenos, son nuestra adicción real.
Los vata suelen volverse adictos a sustancias que apacigüen su dolor e inseguridad.
Los pitta quieren adicciones que les ayuden a mantener su alto nivel de actividad.
Los kafa con malos hábitos suelen caer adictos sin darse cuenta.
Adictos al dulce
El dulce produce satisfacción. El sabor dulce instintivamente es y ha sido en toda la historia de la evolución el sabor más buscado. Ese dulzor de fondo de cualquier vegetal indica energía y nutrición e instintivamente lo sabemos. Es decir, el ser humano recolector, incluso el agricultor, siempre ha ido a buscar la berenjena más dulce, el calabacín más dulce, la lechuga más dulce, el guisante más dulce, etc.
No es de extrañar pues, que los comerciantes hayan sabido identificar en los dulces un buen beneficio. Dicho de otra manera, no es difícil encontrar donde comprar dulce si uno va caminando por cualquier ciudad.
Sucede, gracias a estos factores, que mucha gente adora los dulces. El problema que tenemos hoy en día es que esos dulces ya no vienen sutilmente dentro de los vegetales sino que los hemos refinado y los tomamos en su forma más intensa: el azúcar refinado.
Desarrollando tolerancia al dulce
Si buscamos satisfacción en la comida antes que en la vida, podemos convertirnos en adictos al dulce.
Los sistemas homeostáticos que regulan la glucosa en sangre se acostumbran y ahamkara cambia su nivel ensanchando el péndulo. Es decir, se desarrolla una alta tolerancia que hace que luego sea más difícil aún cambiar los hábitos al dulce.
Para revertir el proceso estamos los profesionales de la nutrición, ayudando y marcando el camino. Si se quiere dejar el azúcar blanca, puede hacerse de forma gradual. Pues el organismo va a tener picos de hipoglucemia. Hay que introducir otro tipo de dulces que calmen al hábito generado y contengan dulces más saludables como la fruta, los zumos, los higos o los dátiles.
Con el tiempo y los hábitos, se consigue reequilibrar el vata.
El alcohol es la nueva xuxe
El alcohol es como una sustancia superdulce que se metaboliza de una forma parecida al azúcar (afirma Robert). Ese dulce proporcionado en abundancia por el alcohol calma mucho a vata.
Pequeñas cantidades de vino medicinal en el momento adecuado y en pequeñas cantidades puede sanar a vata. Pero si uno se empeña en tomarlo se convierte en veneno y enferma. Con el tiempo se desarrolla malestar si no se toma alcohol porque el metabolismo lo “tolera” o como hemos dicho antes se ensancha el péndulo homeostático.
Ya somos adictos, aunque no seamos el clásico alcohólico. Todo hábito que no se pueda dejar sin infligir daño físico, mental o espiritual es una adicción.
La dependencia del alcohol es una forma de dependencia al dulce donde se alteran los tres arquetipos o doshas. Puede que haya momentos de andar arrastrando los pies, la mirada perdida, hablar pletóricamente y sin sentido, repentinos cambios de humor, delirium tremens, u otras manifestaciones propias de un vata alterado. Aunque no seamos claramente alcohólicos, las adicciones es mejor ir dejándolas gradualmente. Para ello habrá que sosegar vata primero para luego reequilibrar pitta y kafa.
Creo que me he quitado del alcohol
Frecuentemente, las personas que han logrado abandonar el hábito del alcohol tienen tendencia a sustituirlo por otras adicciones como el café con montones de azúcar, por comida caliente (en sentido energético tipo carnes, jengibre, fritos) comida agria y salada (como la salsa de tomate), y picante.
En ese sentido tanto el café como las salsas picantes tienen energía picante que suple a la del alcohol; y los azucares y bollería es la vía directa para que el cuerpo siga con sus dosis acostumbradas de dulce.
Alimentos que ayudan
A ese sistema digestivo sobrecargado y acostumbrado a ciertos hábitos no se le puede pedir un cambio repentino. Hay que hacerlo de forma paulatina. El sabor amargo nos puede ayudar a reducir las necesidades de intensidad (esas sensaciones que hablábamos).
Siguiendo ese camino, la necesidad de dulce puede irse redirigiendo hacia dulces más sanos y menos intensos como las frutas y los zumos de frutas (idealmente de pera y de uva). También los cereales integrales como el pan integral, arroz integral, centeno, avena e incluso el moniato son ingredientes que van a aportar un dulce estable al organismo y de absorción lenta.
La zanahoria
El zumo de zanahoria es ideal para casos de adicciones porque aporta dulce caliente. Ese caliente que comentábamos que es energético. Además tiene un punto amargo que sacia las necesidades de estímulos intensos.
Todo ello aporta de forma subliminal al cerebro un equilibrio y sosiego agradables que reconducen la distorsión mental del alcohol.
La zanahoria se puede tomar sola o con remolacha si la hacemos en casa. Si la tomamos en un lugar público también es buena opción estos típicos zumos llamados ACE.
Si eso no es fácil de introducir en la rutina, otra idea es incorporar la zanahoria a nuestros guisos habituales.
El cilantro
Es un buen complemento, el cilantro, porque es picante y frio.
Nuevamente, hablamos de un frio intrínseco (o energético). Lo que el cilantro nos a aportar es un frio, un distanciamiento. El cilantro ayuda a echar el calor tanto del cuerpo como de la mente.
Leche de coco
Con excepción de las personas que padecen una insuficiencia en la función hepática, la leche de coco es muy recomendable para saciar las ganas de comida pesada de las personas que han sufrido de hábitos alcohólicos.
El coco es refrescante y además dulce.
Frio / Calor en la ciencia oriental
Vamos a dar un ejemplo que nos sirva para entender esos efectos intrínsecos de calor y frio que poco tienen que ver con la temperatura medible del alimento.
Hay sustancias que nos aportan calor independientemente si están frías o calientes. Sabemos que, por ejemplo, en países de clima frio las gentes pobres acuden al vodka para calentar sus cuerpos. Del mismo modo, en países de clima cálido la gente tiene tendencia a alimentos refrescantes como el plátano o el ají.
De ese modo, hay especias como el jengibre que nos ayuda a pasar las noches frías con su calor energético
Una detox para adicciones
En el proceso de abandonar malos hábitos como el alcohol es muy recomendable iniciar un protocolo de purgación suave para limpiar el sistema digestivo, y con el ayudar al hígado a purificarse y expeler el calor excesivo acumulado.
Consulta un profesional o infórmate bien para llevar a cabo un buen proceso de purgación, de detox o de ayuno.
En lo sutil
Para terminar, otras ideas que nos aporta Robert en su libro de Ayurveda, son la envoltura de la persona con dulces que no provengan del sentido del gusto.
Hablamos de olores, fragancias dulces de flores o rosas que van a envolver el entorno y llenar una parte de esos sentidos que buscan el dulce de manera exagerada.
También el tacto, ungüentos aceitosos que aporten dulzor.
Al oído, con palabras dulces o ambientes agradables como un lugar tranquilo en la naturaleza.
Todo ello suma en la suplantación de ese dulce intrínseco que el adicto busca inconscientemente.
Entender los doshas
Los parásitos, virus, bacterias y tóxicos que puedan dañar el cuerpo son interceptados por las barreras protectoras que empiezan por el aura. La piel externa y la piel de los intestinos (o piel interna) hacen de barrera física; si aún esta pasan, se las tendrán que ver con ahamkara. ¿Que qué es ahamkara? El sistema inmunológico está comunicado tanto con la piel externa como con la interna, se puede considerar un órgano sensorial que consiste en una complejísima red de células T, células B, anticuerpos y linfocitos; todos ellos orquestados al unísono por ahamkara.
Los virus y bacterias que hacen de mi cuerpo su hogar deben estar en armonía con ahamkara desde la infancia. Para eso tienen el apéndice, el lugar que les dedicamos en exclusividad.
Los haces de luz y de inteligencia de ahamkara se manifiestan como:
RAJAS: ondas de energía cinética (( VATA )) – sistema nervioso, motilidad corporal,
TAMAS: partículas de energía potencial (( KAFA )) – estabilidad, lubricación o excreción
SATTVA: consciencia subjetiva (( PITTA )) – regula el equilibrio del cuerpo entre la energía cinética y la potencial
Si te interesa saber sobre los alimentos rajásicos, tamásicos y sátvicos, déjamelo en los comentarios y hablaremos más de ello.